Juguetes Waldorf

¿Has oído hablar de juguetes Waldorf? Te cuento antes qué es la pedagogía Waldorf. Este método de enseñanza alternativo, muy reconocido,  se centra en el desarrollo de cada niña y cada niño, desde su personalidad.  En un ambiente libre y cooperativo, sin exámenes y con un fuerte apoyo en el arte y los trabajos manuales.

Para resumirte qué es un juguete Waldorf, te diré que suele ser de madera, ecológico, y orgánico. Lo que viene siendo un juguete verde. Pero hay mucho más que eso. Más allá de ser juguetes naturales…¿que hace un juguete Waldorf?


Juguetes que alimentan los sentidos

Las familias vuelven a ser más ecológicas en los últimos años. Los fabricantes de juguetes lo saben y están produciendo muchos más juguetes ecológicos y naturales para satisfacer la creciente demanda. Pero las escuelas Waldorf, originales de la década de 1920, siempre han facilitado a los niños juguetes hechos de materiales naturales, como madera, seda, lana y algodón.

Está claro que este tipo de juguetes son buenos para el medio ambiente, pero lo que es más importante, son buenos para niñas y niños. La experiencia sensorial en la primera infancia, es muy importante para su desarrollo cognitivo. Y mira por donde un sello importante de un “juguete Waldorf” es estimular los sentidos de un niño pequeño.

Imagina la experiencia sensorial de un niño abrazando una muñeca rígida, de plástico y con pelo sintético; y luego abrazando una muñeca Waldorf rellena de lana, cubierta de algodón con  la cabeza hecha de un tejido suave como el mohair. No sólo la muñeca Waldorf es estéticamente más agradable, si no que su suavidad y calidez tendrá un efecto relajante en un niño pequeño.


Juguetes Waldorf, bonitos para ser contemplados.

Los juguetes Waldorf suelen ser bonitos porque la vista es tan importante como el tacto. Queremos aportar a los niños un entorno hermoso y sus juguetes deben ser hermosos también. Al envolver a los niños con belleza contribuimos a su sentido de bienestar, y desarrollamos su conocimiento estético y su valor. Los juguetes que se hacen de materiales naturales, con colores ricos, naturales y que son hechos a mano de formas amable, son estimulantes y contribuyen al “sentido de vida” de un niño. Además, es mucho más probable que niñas y niños sienta más interés por un juguete artesanal y bonito, que por uno de plástico producido en masa. Como reconoció el propio Platón, “el modelo más eficaz de educación es que un niño juegue entre cosas bellas”.

Inspirando la imaginación Rudolf Steiner, el fundador de la educación Waldorf, sugirió que la mayoría de los juguetes no tuvieran forma, para estímular la imaginación de los pequeños.¿Qué significa esto? Los juguetes de Waldorf son a menudo simples, sin mucho detalle.

Los propios educadores Waldorf creen que los juguetes deben ser simples y abiertos. Cestas de ramas de árboles (como nuestros bloques de árboles), piedras, piñas y conchas todo se puede transformar en una gran cantidad de objetos. Durante una mañana típica en un jardín de infancia Waldorf, verías que las cáscaras se convierten en dinero; los bloques de madera se convierten en alimentos; un pedazcito de rama de árbol se convierte en un teléfono; las telas se convierten en faldas y velos; y así. Al dar a los niños objetos que no están muy bien formados y detallados, pueden fácilmente convertirse en más de una cosa, y dar rienda suelta a la imaginación de los niños.

¿Has visto alguna vez una muñeca Waldorf? Observaras que esas muñecas tienen mínimos rasgos faciales, incluso a veces ¡no tienen caras! Como con la mayoría de los aspectos de la educación Waldorf, no es un capricho. Las muñecas Waldorf tienen caras mínimas o inexistentes para estimular la imaginación de niñas y niños pequeños, y foemntar sus habilidades de “representación interior”.

Una vez más, piensa en una muñeca de plástico dura, con una cara muy detallada y una sonrisa fija y congelada. Si una niña o un niño pequeño están jugando a “las casitas” y a cuidar a este bebé, es difícil imaginar que este bebé esté triste o llorando. Los niños quieren imitar la vida real. Los bebés reales sonríen y se ríen, pero también parecen tristes o lloran cuando tienen hambre o necesitan cambiar. Si una muñeca tiene sólo dos ojos, y una sugerencia de una boca, la niña será más capaz de imaginar a este bebé expresando cantidad de emociones, experimentando plenamente  su vida imaginativa. Por la misma razón, los títeres Waldorf a penas sugieren rostros.



El juego de imitar, el trabajo de niñas y niños.

Los juguetes, sus herramientas. Los niños naturalmente quieren imitar a los adultos y sus actividades cotidianas. Como madres, padres, o educadores, conviene esforzarse por ser adultos “dignos de imitar”.  Se consciente de tus gestos mientras te dedicas a las tareas diarias, como cocinar y limpiar. Si sabemos que niños y niñas imitarán nuestras actividades, intentemos trabajar de una manera tranquila y cuidadosa.

Si proporcionas a los niños versiones de artículos para el hogar de tamaño infantil, como una cocina de juego, juegos de madera y herramientas, como una la cacerola, o una escoba, conseguirás que participen plenamente con su imaginación al imitar la vida cotidiana, y que desarrollen habilidades de la vida real también.

Como padre y madre, elegir juguetes no se trata de “juguete buenoss” o “juguetes malos”, si no de seleccionarlos  preguntándote a tí misma: ¿Es bonito? ¿Se siente bien? ¿Deja espacio para la imaginación? ¿Inspirará el juego imitativo? Si puedes contestar a estas preguntas, ¡Enhorabuena! estas dando a  tus hijos las herramientas necesarias para un juego sano.